Poemario NO TARDES EN VOLVER A LA CRISTALERA DEL TIEMPO, de Virtudes Reza. EDITORIAL LEDORIA

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El círculo alquímico, de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-95690-73-9. A la venta en enero.
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jueves, 31 de enero de 2013

¿De qué se ríen ustedes?, por Paco Gómez


Ser político, en teoría, es una cuestión vocacional, pero esto, en la práctica es mentira. Cuando cualquier joven con inquietudes, honrado y con la mente limpia intenta hacer carrera defendiendo los intereses de los ciudadanos, se lo quitan de en medio porque no les interesa. ¿Cuál es la verdadera intención del político? Acaparar poder, sin lugar a dudas. Por eso en las campañas electorales (por cierto, financiadas por los bancos como a ellos les da la real gana), se desgañitan en plazas de toros o estadios de fútbol pidiendo, suplicando el voto. Recintos que llenan poniendo autocares para traer a gente de otros pueblos y lugares, gente afín que aplaudirá sus frases retóricas o gente a la que pagarán con un bocadillo y una cerveza, tal es la desvergüenza de unos y el borreguismo de otros.

No hay ex presidente, ex ministro, ex consejero, etc., que no ocupe un cargo en el consejo de administración de alguna multinacional a la que ellos mismos han favorecido. Mientras están en activo, tienen la responsabilidad de adjudicar obras, recalificar terrenos y conceder licencias, entre otras lindezas, labores que luego se ven recompensadas por empresarios sin escrúpulos que no dudan en pagar comisiones a políticos corruptos que hacen del herario público su propio negocio personal.

Por el hecho de ocupar un escaño, cuando lo ocupan, pues parece que todos los días son fiesta para algunos, adquieren unos derechos que se escapan al razonamiento, cobrando pensiones vitalicias con las que pueden dedicarse el resto de su vida a tocarse las narices mientras los demás hemos de seguir trabajando hasta que ellos nos dicen (la jubilación ya va por los sesenta y siete).

El color del partido es lo de menos. Los dos mayoritarios ya han gobernado varias veces. Y cada presidente del Gobierno ha hecho mejor al anterior, por difícil que pudiera parecer. Las partidas presupuestarias de Zapatero y sus ministras barbies hicieron del surrealismo un ejercicio cotidiano llevando al país a una crisis económica sin precedentes. No olvidemos que el movimiento 15 M surge durante su birreinato.

Mira que Zapatero lo hizo mal. Bueno, pues llega Rajoy y pone a nuestra sufrida España patas arriba, cambiando todo lo cambiable y lo que no, recortando en Educación, Sanidad, Justicia... (¡Joder con los conservadores!). Nos hablan de austeridad y de sacrificios los mismos que arrastran la trama Gürtel, el caso Urdangarín y ahora el caso Bárcenas.

Si lo de la portada de “El País” del 31 de enero es cierto, Rajoy debería dimitir y convocar elecciones generales anticipadas. De momento, los grafólogos ya aseguran que la letra del papel de marras es de Bárcenas y Pío García Escudero, uno de los que aparece en la lista, admite haber cobrado esas cantidades pero como un crédito a bajo interés que ya devolvió. ¿Un crédito a bajo interés? ¿Por qué él sí y el resto nos tenemos que buscar la vida a unos intereses del carajo?

Por último, estoy harto de que me tomen por idiota. De tener que tragar con lo de las auditorías que la señora Cospedal asegura que le ha hecho al partido el Tribunal de Cuentas. Claro, claro que el dinero “A” del partido está limpio, señora. Harto de ver a politicuchos maquillados en los platós de televisión mintiendo descaradamente, dilucidando retóricamente lo de aquí y lo de más allá. Harto de ver a periodistas serviles que les preparan preguntas a medida y sacuden la cabeza afirmativamente a cada contestación mientras el político sonríe como si hubiese contado un chiste buenísimo. Con seis millones de parados y el país al borde de la bancarrota, ¿de qué se ríen ustedes?

miércoles, 16 de enero de 2013

La marca del meridiano, de Lorenzo Silva, por Paco Gómez


 
            
Reseñar una novela de Lorenzo Silva es fácil y agradable, tanto o más como leerla, y más si se trata de una de la serie de Belvilacqua y Chamorro que tantas alegrías han dado al autor. Primero un Nadal y ahora un Planeta, quizá los premios más prestigiosos que puede llegar a alcanzar un novelista. El Nadal no da mucho dinero, pero da prestigio y encarrila definitivamente la carrera de quienes lo han ganado. El Planeta da prestigio y dinero, más allá de sus luces y sus sombras y de que muchos años los encargados del premio han optado más por fórmulas de marketing que por la calidad literaria.

            
El que haya sido Silva quien lo ha recibido este año supone un cambio de política en la dinámica del galardón. Se premia una trayectoria intachable y a la vez se da ímpetu a un género, el policiaco, tantas veces denostado y puesto en entredicho por los críticos más pulcros. Y llega en un momento de crisis económica, un hábitat muy confortable para escribir novela negra y, por tanto, describir la realidad social que nos rodea, algo para lo que el género es la herramienta más adecuada. Más allá de la trama y los personajes, Lorenzo aprovecha para describir ciertos aspectos preocupantes, como la corrupción o el hecho de que Gadafi (vale, un tirano y un sátrapa) fuera linchado y que la televisión acercara el hecho a todos los hogares del mundo para que los ciudadanos lo vieran mientras comían apaciblemente en los comedores de sus casas.

            
“La marca del meridiano” (Editorial Planeta), nos presenta el caso de un guardia civil retirado que aparece colgado de un puente. Ha sido brutalmente asesinado, su cuerpo presenta marcas de tortura. Casualmente, el muerto fue antiguo compañero de Belvilacqua, además de maestro y mentor. A partir de aquí, Vila (para los que no lo sepan, abreviatura de Belvilacqua), Chamorro y todo el equipo habitual de investigación se ponen a trabajar, transcurriendo la mayor parte de la trama en Barcelona, antiguo destino del protagonista, que recurre a solicitar la colaboración de los Mossos d’Esquadra para evitar el lío de las jurisdicciones de los dos cuerpos. En el desarrollo de la investigación, se toparán con uno de los temas de actualidad actuales, la corrupción policial, y también con otro de los problemas que acecha siempre a la sociedad, la trata de mujeres. Pero más allá de la resolución del caso y de reflejar la realidad social, Lorenzo, en esta ocasión, disecciona al ser humano para enfrentarle a sus miedos y a sus dudas morales, abordando las consecuencias que una persona debe asumir por tomar las decisiones equivocadas. Quizá sea la novela en la que más facetas personales del brigada Vila hayan sido plasmadas sobre sus cuatrocientas páginas. Y es sorprendente, a la vez que entrañable, una conversación entre el brigada y la sargento en la que el superior se abre a Chamorro, revelándole varias cosas personales que tienen que ver con las deudas que emergen del pasado.
          
La marca del meridiano hace referencia a un arco en la Nacional II, entre las localidades de Bujaraloz y Peñalba, y que señaliza el punto exacto por el que pasa el meridiano de Greenwich, esa línea imaginaria a partir de la cual se empiezan a contabilizar las longitudes de todos los puntos geográficos y que separa también de forma simbólica el Este del Oeste. En la novela divide también dos mundos, dos tramos vitales, los del brigada Vila, que no acaba de integrar muy bien, como casi todo el mundo, su pasado con su presente.


“La marca del meridiano” es la séptima entrega de una serie que se inauguró en 1998 con “El lejano país de los estanques”, novela que propicia el bautismo de fuego de los personajes que inauguran la saga, la pareja de la Guardia Civil de los entonces bisoños sargento Rubén Belvilacqua y agente Virginia Chamorro. Los seguidores de estos insólitos personajes tenemos que esperar a veces varios años hasta que se publica otra novela de la serie, ya que el autor no se dedica de forma exclusiva a estos personajes, sino que publica otras novelas, ensayos, escribe columnas periodísticas en diversos diarios, etc., además de participar como jurado en diversos certámenes de novela, entre ellos el Nadal, y a partir de ahora supongo que del Planeta. Unos personajes que han ido transitando y madurando a través de “El lejano país de los estanques” (1998), “El alquimista impaciente” (Premio Nadal del 2000), “La niebla y la doncella” (2002), “Nadie vale más que otro” (2004, en realidad un libro de cuatro relatos), “La reina sin espejo” (2007) y “La estrategia del agua” (2010), en la que Vila y Chamorro son ascendidos respectivamente a brigada y sargento.


Una novela, por tanto, más que recomendable, tanto para los seguidores de la saga como para los que no han tenido todavía la oportunidad de leer ninguna de las anteriores, ya que se puede leer de forma independiente.

Como ya dije antes, espero que este premio signifique un antes y un después para un género que describe como ningún otro la realidad social, un género que seguramente y debido a la situación que vivimos, hará proliferar lectores y escritores. De lo que no me cabe ninguna duda, es que el premio consolida y consagra definitivamente a uno de los mejores escritores con los que contamos en el panorama nacional que para mí ya lo era antes de los galardones, que sí que son útiles a la hora de dar a conocer a un escritor al gran público.



Obras del autor:

Novelas:

Noviembre sin violetas (1995, ediciones Libertarias; 2000, Destino)
La sustancia interior (1996, Huerga & Fierro; 1999, Destino)
La flaqueza del bolchevique (1997, Destino). Finalista del Premio Nadal.
El lejano país de los estanques (1998, Destino). Premio El Ojo Crítico. 1ª parte de la serie Bevilacqua
El ángel oculto (1999, Destino)
El urinario (1999, Pre-Textos; 2007, Destino)
El alquimista impaciente (2000, Destino). Premio Nadal. 2ª parte de la serie Bevilacqua
El nombre de los nuestros (2001, Destino)
La isla del fin de la suerte (2001, Círculo de Lectores)
La niebla y la doncella (2002, Destino). 3ª parte de la serie Bevilacqua
Carta blanca (2004, Espasa). Premio Primavera de Novela
Nadie vale más que otro. Cuatro asuntos de Bevilacqua (2004, Destino). Libro de 4 relatos. 4ª parte de la serie Bevilacqua
La reina sin espejo (2005, Destino). 5ª parte de la serie Bevilacqua
Muerte en el "reality show" (2007, Rey Lear)
El blog del inquisidor (2008, Destino)
La estrategia del agua (2010, Destino). 6ª parte de la serie Bevilacqua
Niños feroces (2011, Destino)
La marca del meridiano (2012, Planeta). Premio Planeta. 7ª parte de la serie Bevilacqua

Libros de relatos:

El déspota adolescente (2003, Destino)

No ficción:

Viajes escritos y escritos viajeros (2000, Anaya)
Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos (2001, Destino)
Líneas de sombra. Historias de criminales y policías (2005, Destino)
En tierra extraña, en tierra propia. Anotaciones de viaje (2006, La esfera de los libros)
Y al final, la guerra. La aventura de los soldados españoles en Irak (2006, La esfera de los libros, coescrito junto a Luis Miguel Francisco)
El Derecho en la obra de Kafka (2008, Rey Lear)
La flaqueza del bolchevique (2008, Lagartos de Cine, coescrito junto a Manuel Martín Cuenca). Guion cinematográfico y otros textos.
Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (2010, Algaba-Edaf)
Los trabajos y los días (2012, Libros.com - obra editada a través de crowdfunding)

Narrativa infantil y juvenil:

Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia (1997, Anaya)
El cazador del desierto (1998, Anaya)
La lluvia de París (2000, Anaya)
Laura y el corazón de las cosas (2002, Destino)
Los amores lunáticos (2002, Anaya)
Pablo y los malos (2006, Destino, coescrito junto a Violeta Monreal)
La isla del tesoro (de R. L. Stevenson) (2007, Edaf, adaptación)
Mi primer libro sobre Albéniz (2008, Anaya)
Albéniz, el pianista aventurero (2008, Anaya)
El videojuego al revés (2009, Anaya)

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cerdos y gallinas, de Carlos Quílez, por Paco Gómez

             
La primera y única vez que vi a Carlos Quílez fue en una mesa redonda celebrada en la Fundación Julián Besteiro, en Madrid. La mesa llevaba el sugerente título de “Límites y contaminación entre la realidad y la ficción. ¿Periodista de día y novelista de noche?”. Moderada por el librero arquetípico Paco Camarasa, hablaron por este orden, Juan Madrid, Rafael Reig y Carlos Quílez, exponiendo sus particulares puntos de vista sobre el oficio de periodista. Y los tres coincidieron en manifestar las dificultades de los profesionales libres en los medios de comunicación, controlados cada vez más por intereses políticos y empresariales, cada vez más siniestramente fusionados. Luego vino el turno de preguntas y yo expuse que, lógicamente, no todos los novelistas son periodistas, pero que cada vez son más los que cambian el oficio de la columna, la crónica o el reportaje por la novela. Ante mi pregunta de que si la novela era el último territorio de la libertad de expresión del periodista la respuesta fue contundente: “”. Después silencio. “Es que no te podemos decir más –decía Carlos Quílez-, es que lo has clavao”.

             
El maestro Juan Madrid, reciente ganador del premio de novela Fernando Quiñones, se levantó de la mesa y me propuso echar un cigarro fuera. Nos acompañó Rafael Reig, al que habían cesado hacía poco del diario público. Nos estuvo contando los motivos, que me reservo por la privacidad de la confidencia, pero ya podéis imaginar. Él era en esos momentos el vivo ejemplo de la falta de libertad de prensa en los medios. Perdimos un columnista político excepcional, pero ganamos un columnista cultural de lujo que desde entonces escribe en el suplemento cultural de ABC. Pero también él, como Carlos Quílez, cada vez más ha dirigido sus pasos hacia la novela, ganando incluso el prestigioso premio Tusquets.

             
“Cerdos y gallinas” (Editorial Alrevés) nos habla de corrupción política, periodística y policial de forma cruda, una novela muy acorde con los tiempos, y Carlos Quílez se explaya a fondo. Utiliza el terreno de la ficción para llevarnos hasta las mismísimas cloacas de la sociedad haciendo estremecer al lector, y eso que todo ciudadano bien informado sabe que la realidad supera a la ficción con creces. Para ello utiliza como hilo conductor a la personaje protagonista, la periodista Patricia Bucana, que ya utilizó en su novela “La soledad de Patricia” (Premio Crims de tinta 2009). Patricia se mueve entre confidentes que dominan los bajos fondos, y también obtiene información de la Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos d’esquadra, no tan bien avenidos como nos quieren hacer ver desde las administraciones públicas. La trama comienza con la desaparición de un alijo de droga y termina con el caso de corrupción de un político aspirante a President de la Generalitat. Entre medias, los hechos se van sucediendo de forma vertiginosa, sucesos aislados que vistos desde una perspectiva global, forman una tela de araña difícil de desentrañar que solo la frialdad y la sagacidad de la periodista conseguirán esclarecer.
            Carlos Quílez nos muestra un mundo cerrado, con su propia jerga, con sus propias reglas, en el que la frontera de lo legal y lo ilegal se entrecruzan en multitud de ocasiones. Jueces y policías corruptos se dan la mano con directores de periódicos cuya moralidad es más que dudosa, en clara complicidad con políticos que, más que servir a la ciudadanía, se sirven a ellos mismos. Y lo hace con un estilo directo, como si escribiera a navajazos, con unos diálogos que por momentos ponen los pelos de punta, metiéndonos en los entresijos de la delincuencia merced a una gran labor de documentación en la que seguramente ha jugado un papel transcendental su puesto de director de Análisis de la oficina Antifraude y Contra la Corrupción de Catalunya.
            Una novela negra, negrísima, altamente recomendable y, como decía antes, muy actual en donde el sistema es atacado desde dentro y desde fuera. Un caso, resuelto por la integridad de Patricia y de unos funcionarios que en más de un caso han de enfrentarse a compañeros y superiores jugándose algo más que su propio trabajo.
 

            Comentar una vez más el acierto de Alrevés, que ha conseguido aglutinar a un grupo de escritores que tienen mucho que decirnos a través de su narrativa. Es difícil equivocarte si eliges una novela al azar de esta editorial y a las pruebas me remito: (Julián Ibáñez, Andreu Martín, Luis Gutiérrez Maluenda, Susana Hernández, Jordi Ledesma, Gonzalo Garrido, Víctor del Árbol, etc., y ahora Carlos Quílez).

Carlos Quílez Lázaro (Barcelona 1966), licenciado en Periodismo por la Universidad de Barcelona, máster en Periodismo Judicial por la Universidad Autónoma de Madrid, es director de Análisis de la oficina Antifraude y Contra la Corrupción de Catalunya, y autor de las siguientes novelas y relatos de no ficción: Atracadores, Asalto a la Virreina (junto a Andreu Martín), Psicópata, Piel de policía (también junto a Andreu Martín), Mala vida (ganador del premio Rodolfo Walsh de la Semana Negra de Gijón, 2009), y La soledad de Patricia (premio Crims de Tinta, 2009).

sábado, 3 de noviembre de 2012

Sorteo de mi novela "Al otro lado"


¿Quieres conseguir mi novela "Al otro lado" gratis? Pues este es tu sorteo.

Bases:

1. Compra mi novela en Estudio en Escarlata (91 543 0534) o en la librería de Cecilia (913 730 653) y especifica que te la manden dedicada. Mi dedicación con mi firma, será como tu recibo de participación en el sorteo.

2. Me envías un e-mail a sorteoalotrolado@yahoo.es, especificando en el asunto: sorteo. En el cuerpo del mensaje me pones en dónde lo has encargado y lo que te apetezca.

3. El premio: El premio consiste en 20 euros en metálico y una bandeja de jamón ibérico del Eroski de mi barrio que te enviaré donde me digas.

4. La fecha tope para participar es el 31 de diciembre.

5. No somos na...

sábado, 20 de octubre de 2012

Al otro lado, por Paco Gómez




Cuando me planteé escribir esta novela, pensé en algunos temas que me habían marcado como lector: las órdenes de caballería, las órdenes herméticas europeas (Golden Down, órdenes de rito masónico, etc.) y en las otras realidades que plantean los chamanes desde Sudamérica a la estepa rusa, pasando por África, Oceanía y sin pasar por alto la propia tradición druídica europea. Desde que era un joven apasionado y soñador, quizá prematuramente desilusionado por la realidad que me rodeaba, me llamaron la atención filosofías que promulgaban otras dimensiones más elevadas a las que todos podríamos tener acceso, siempre que fuera a través de la experimentación, no de la fe. Por eso nunca fui muy religioso, porque eso de creer en lo que dicen unos y otros por el artículo treinta y tres no va conmigo. A pesar de todo, en mis novelas siempre salen curas, obispos y en esta última hasta el Papa, la ignorancia es muy atrevida.

  
Yo no me inicié en la lectura con el Quijote ni con los clásicos, me aburrían someramente. Mi padre fue toda la vida un obrero y mi madre una ama de casa. Lo que quiere decir que en mi casa no había estanterías de caoba repletas de libros. En mi calle había charcos y barro en invierno, y tierra reseca en verano. Pero había biblioteca, en la que te podías refugiar cuando hacía frío o calor. Así que un día llegó a mis manos un tomo de cuentos de Poe. Más tarde vinieron Castaneda y Lobsang Rampa. Después Michael Ende y King.

  
Por eso, tanto en mi novela “El círculo alquímico” como en la nueva, “Al otro lado”, publicados ambos por la editorial Ledoria, hay mucho de esos mundos que yo me imaginaba de joven, mundos que trascienden la realidad ordinaria para enseñarnos lo que no se puede percibir en el estado de vigilia. “Al otro lado” nos describe el relevo generacional de un grupo que maneja todos estos conceptos. He fusionado chamanismo con tradición hermética europea, escribiendo algo que yo pienso que nadie había escrito todavía, siempre en el terreno de la ficción. Hay pasajes históricos, pero no quería escribir una novela histórica, sino actual. Por eso la trama empieza con una periodista que quiere escribir una novela sobre su abuelo, que murió en un campo de prisioneros francés al término de la Guerra Civil. Para ello, Carmen concierta una entrevista con un anciano que también estuvo en el campo de Vernet y que dice 
haber conocido a su abuelo. Pero el anciano no es en realidad quien dice ser y deja impresionada a la periodista con un tema que no voy a desvelar por no destrozar la trama ante los lectores y que será el que escoja la periodista para escribir su novela. Pronto se dará cuenta de que la novela es un ardid del anciano para atraerla a una misteriosa casa de Serrano que es una de las sedes de la organización cuyo maestrazgo ostenta él mismo. Carmen y su amigo Juan Carlos, historiador que le ayudará en la documentación, pronto descubrirán que en la casa no están solo ellos, sino un grupo cuyos componentes, de la más variada procedencia, serán compañeros suyos en la andadura de relevar al antiguo grupo en la organización.

  
La trama está centrada en Madrid, pero también en Burgos, en el condado de Cork (Irlanda), Roma y Asturias, ya que siempre hago viajar a mis personajes, física y espiritualmente. De todas formas, no es una novela que se adentre en profundidades filosóficas. Mi intención siempre es la de entretener al lector con una historia que se pueda leer en casa, en el Metro o en la consulta del médico. Y si lo consigo con esta nueva novela, si consigo una sonrisa en un lector o un mensaje de agradecimiento por haberla escrito, mi misión estará cumplida.


Unas pinceladas biográficas:

Tengo 46 años, así que ya he visto unas cuantas cosas. Desde hace veinte imparto clases de Electrónica y Electricidad en un instituto público. Hace relativamente poco empecé a escribir novelas. También escribo relatos, poemas y canciones. Además toco la guitarra, la batería y canto. Actualmente toco en diversos garitos (donde me dejan) con Rock & Books (con los compañeros escritores Pedro de Paz y Javier Márquez).
En 2010, la Editorial Ledoria publica mi primera novela, "El círculo alquímico". Esta misma editorial sigue confiando en mí, y este mes de octubre de 2012 quedará en mi recuerdo por la publicación de mi segunda novela, "Al otro lado". Ambos son una fusión de géneros, aunque han sido clasificados como thrillers esotéricos. He ganado premios de novela corta y poesía y he sido finalista en muchos. Hay relatos y poemas míos en una buena cantidad de antologías. Pero no os fiéis de los premios. Yo hace tiempo que he dejado de participar en ellos. Leed mis novelas y, si os entretienen, yo me doy con un canto en los dientes.
Me lo paso bien escribiendo, así que amenazo con seguir haciéndolo. Desde mi punto de vista no hay nada comparable con la música y la literatura. Lo jodido es que nunca dejas de aprender, que mola, no digo que no. Pero a veces también es una jodienda por el esfuerzo que implica. No vivo de la música ni de mis libros. Hacerlo es jodidamente complicado. ¿Que si me gustaría? Sería el tipo más feliz del mundo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Invasor, de Daniel Calparsoro, basada en la novela de Fernando Marías, por Paco Gómez


Película: Invasor. Dirección: Daniel Calparsoro. País: España. Año: 2012. Género: Thriller. Interpretación: Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Inma Cuesta, Karra Elejalde. Guion: Javier Gullón y Jorge Arenillas. Producción: Juan Gordon, Emma Lustres y Borja Pena. Música: Lucas Vidal. Fotografía: Daniel Aranyó. Montaje: David Pinillos. Diseño de producción: Juan Pedro de Gaspar. Distribuidora: Buena Vista International Spain. Estreno en España: 30 Noviembre 2012.

Pocas han sido las veces que he salido del cine tan satisfecho de ver una película. Me suele pasar con el cine americano, sobre todo con los clásicos o con aquellas películas que prometen serlo. No tengo nada en contra del cine español, más bien al contrario, aquí hay más, mucho más talento del que se muestra. La diferencia entre el cine americano y el español es la abismal diferencia de presupuestos, nada más.
En “Invasor”Pablo, un médico militar del ejército español y Diego, su enfermero, a los cuales dan vida de forma magistral Alberto Ammann y Antonio de la Torre respectivamente, sufren un atentado en la guerra de Irak de 2003. Sobreviven y tienen que buscarse la vida, solos y heridos. Después de caminar kilómetros por una tierra inhóspita y desierta, llegan a un poblado. Sin saber muy bien si sus habitantes serán insurgentes o gente pacífica, no tienen más remedio que encaminar sus pasos hacia la primera casa que se encuentran. Lo que allí ocurre es lo que pasa en todas las guerras, hechos producidos por el terror y el miedo humanos llevados al límite.
Cuando Pablo despierta, ya en su ciudad natal, empieza a recordar. Y lo que recuerda no le gusta. Aún menos le gusta el empeño del ministerio en considerarlos héroes. A partir de aquí, todo su empeño es encontrar a Pablo, que le esquiva en varias ocasiones hasta que no tiene más remedio que recibirle. Ambos tendrán que elegir entre ser héroes condecorados y millonariamente indemnizados o ser fieles a sí mismos y ser proscritos.
La película tiene un ritmo trepidante a pesar de recurrir a la técnica del flashback para narrarnos la historia. Mantiene al espectador en tensión durante todo el tiempo que dura la proyección. Incrementan la angustia los primeros planos de los personajes protagonistas, llenos de medias barbas y gotas de sudor que trasladan el sufrimiento de los personajes a los espectadores de manera automática. Mención especial merecen los planos aéreos que permiten ver paisajes y personajes desde otra perspectiva, nada habitual en una película comercial.
“Invasor” de Daniel Calparsoro, está basada en la novela del mismo título de Fernando Marías, quien ha quedado muy contento con el resultado de la película, a pesar de que esta es fiel al libro solo hasta la mitad. Mientras Marías camina en la novela hacia un desenlace sobrenatural o paranormal, la película lo hace hacia un trhiller de intriga con connotaciones políticas. A quienes quedaron prendados de la novela, la película le ofrece un final alternativo.
Por lo demás, nada que objetar. Si queréis ver una buena película, no os va a quedar más remedio que pasaros por el cine a partir del 30 de noviembre.

Fernando Marías: En 1975 se trasladó a Madrid con la intención de estudiar cine, estableciéndose en esa ciudad. Comenzó en la narrativa escribiendo guiones para la televisión, destacando entre ellos la serie de falsos documentales Páginas ocultas de la historia. En 1990 escribió su primera novela La luz prodigiosa, comenzando su carrera como novelista.

Obra narrativa:
La luz prodigiosa (1990).
Esta noche moriré (1992).
Páginas ocultas de la historia (1997), escrita en colaboración con el también escritor bilbaíno Juan Bas.
Los fabulosos hombres película (1998).
El niño de los coroneles (2001).
La batalla de Matxitxako (2001).
La mujer de las alas grises (2003).
Invasor (2004), Premio Dulce Chacón de Narrativa Española, 2005.
Cielo abajo (2005).
El mundo se acaba todos los días (2005).
Zara y el librero de Bagdad (2008), Premio Gran Angular, 2008.
Todo el amor y casi toda la muerte (2010), Premio Primavera, 2010.
El silencio se mueve (2010).

Guiones cinematográficos:
El segundo nombre (2001)
La luz prodigiosa (2002)

Antologías de cuentos
Steampunk: antología retrofuturista. Selección de textos y antólogo: Félix J. Palma. Relatos de Óscar Esquivias, Fernando Marías, José María Merino, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Andrés Neuman, Fernando Royuela, Luis Manuel Ruiz, Care Santos, José Carlos Somoza, Ignacio del Valle, Pilar Vera y Marian Womack. Ed. Fábulas de Albión, 2012.


Daniel Calparsoro: Nace el 1968 en Barcelona. Aunque a los pocos meses se trasladó su familia a San Sebastián. Compaginó sus estudios de cine con los de ciencias políticas en Madrid, su formación cinematográfica la realizó en Nueva York.
Se dio a conocer en España como director con Salto al vacío en 1995 protagonizada por su ex mujer Najwa Nimri. Su vida profesional y su vida personal ha estado muy ligada a esta mujer, en la actualidad comparte su vida junto a la actriz Patricia Vico con la que tuvo un hijo, Hugo.

Filmografía:
Año       Película
2012      Invasor
2010      Tormenta (telefilme)
2010      Inocentes (telefilme)
2009      La ira (telefilme)
2008      El castigo (telefilme)
2005      Ausentes
2002      Guerreros
1999      Asfalto
1997      A ciegas
1996      Pasajes
1995      Salto al vacío

Televisión:
Tormenta (2010), miniserie de televisión, como guionista y director. Producida por New Atlantis.
El castigo (2008), miniserie de televisión, como guionista y director. Producida por New Atlantis.
La ira (2009), miniserie de televisión, como guionista y director. Producida por New Atlantis.
Inocentes (2010), miniserie de televisión, como guionista y director. Producida por New Atlantis.

martes, 9 de octubre de 2012

Contra las cuerdas, de Susana Hernández, por Paco Gómez

“Contra las cuerdas” (Alrevés editorial), de Susana Hernández, es la segunda entrega de las subinspectoras de policía Miriam Vázquez y Rebeca Santana, tras curvas peligrosas” (Odisea Editorial, 2010). En su ópera prima policial, las subinspectoras investigaban la aparición en un contenedor próximo al parque del Tibidabo del cadáver de una disminuida psíquica. Rebeca acababa de salir de la academia y tuvo que luchar con el carácter huraño de Miriam, más mayor y experimentada que ella, y con las burlas de algunos compañeros por su condición de homosexual. “Curvas peligrosas” dejaba buen sabor de boca y olía a saga. No solo por la trama policial, resuelta por las dos subinspectoras que finalmente logran congeniar, sino por la caracterización de los personajes y el tránsito de estos por los paisajes urbanos de una Barcelona cuyas miserias Susana saca de la trastienda para mostrárnoslas en su más cruda realidad.

En “Contra las cuerdas”, las dos policías investigan a un asesino en serie que viola a sus víctimas con un cuchillo para terminar matándolas por estrangulamiento. Los personajes vuelven a ser complejos y Rebeca se lleva el papel de protagonista principal. Susana ahonda en las profundidades de su psiquis y nos ofrece todo un repertorio de sus problemas personales, con su novia, con su madre convicta y con ella misma. Utiliza la técnica del narrador omnisciente aunque centra la narración en la subinspectora Santana, un personaje con mucha fuerza que no deja de sorprendernos volviéndose a levantar cada vez cuando las vicisitudes de su vida personal y laboral la tumban. Esta técnica permitiría a la autora centrar los capítulos en diversas escenas, pero Rebeca, como digo, tiene el suficiente imán para acaparar ella sola la dinámica narrativa. Solo en algunos capítulos de una página, la autora nos ofrece de forma lírica y magistral los pensamientos de alguien anónimo, aunque el lector imagina que es la chica cautiva en manos del psicópata, sexta víctima y alguien muy cercano al entorno de Santana.


Además, Rebeca tiene que luchar contra sus compañeros, porque pronto se da cuenta que los crímenes son demasiado sofisticados para la mente del sospechoso que tienen detenido. En la novela, nada es lo que parece, lo que traslada al lector una tensión y una incertidumbre que solo se verá resuelta en el desenlace, en el que además se resuelven algunas de las subtramas de tipo personal, ajenas a la investigación, pero que sin embargo no están de más, ya que influyen decisivamente en el día a día de la subinspectora Santana que, además de policía, es persona.

Siempre es reconfortante descubrir nuevos autores que dejan tan buen sabor de boca. A veces ocurre por casualidad. Otras, porque alguien te comenta. En mi caso fue porque sigo de cerca la trayectoria de la editorial Alrevés, una editorial que cuenta con el mérito de haber puesto en el mercado a Maluenda, Jordi Ledesma, Víctor del Árbol y a la propia Susana, entre otros.

Como dije anteriormente, los lectores estamos deseando ver cómo va evolucionando Rebeca Santana y su entorno, porque esto promete ser una de las sagas más famosas del policial español. Enhorabuena, Susana. Sigue con ello, no lo dejes.

Susana Hernández (datos tomados de la editorial Alrevés):

Nació en Barcelona. Estudió Imagen y Sonido e Integración Social y compagina estudios de Investigación Privada y de Psicología en la Universidad de Barcelona. Ha colaborado en varios medios de comunicación escritos, ejerciendo como crítico musical y redactora de deportes, así como en medios radiofónicos, y, actualmente, imparte cursos literarios y colabora en distintos medios como crítica literaria y redactora.

Ha publicado la novelas: La Casa Roja (Premio Ciudad de Sant Adrià 2005), La puta que leía a Jack Kerouac (Lesrain 2007 y, en formato ebook, LCLibros 2012), Curvas Peligrosas (Odisea Editorial 2010), que ha sido considerada por Lorenzo Silva una de las tres mejores novelas negras publicadas en 2010, y el libro de relatos Enamórate (Odisea Editorial 2012) junto a otros autores. Asimismo, sus relatos y poemas han sido incluidos en diferentes antologías y publicaciones literarias.

En su haber cuentan diversos premios de novela, relato y poesía: I Premio Poesía Lésbica Versales 2009, Finalista Premio de novela Katharsis 2009, I Premio Ciudad de Sant Adrià de Besòs de Novela 2005, Premio Contradiction 2003, Premio Villa San Esteban de Gormaz 2002, y Premio de relato «Mujeres» de Santa Cruz de Tenerife 2001, entre otros.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Ruido de cañerías, de Luis Gutiérrez Maluenda, por Paco Gómez

Hablar de Luis Gutiérrez Maluenda es hablar de otra cosa, distinta, fresca y sorprendente. Me encontré con su obra por casualidad, como suelen ocurrir estas cosas, y desde entonces no he parado de leer sus novelas. Luis escribe novela negra con un estilo muy personal, lleno de humor. Su prosa, muy en el fondo, destila poesía, una poesía dedicada a los personajes de los bajos fondos de Barcelona que pueblan todas sus narraciones.
“Ruido de cañerías” (Alreves Editorial), es la tercera entrega del detective Atila, cuyo despacho está situado al fondo de un locutorio regentado por Lena, antigua amante de procedencia argentina y ahora felizmente emparejada y obsesionada con quedarse embarazada. Atila se sienta tras una mesa sobre la que tiene colocada una fotografía que un día compró en un todo a cien, en la que se puede ver a una mujer y a unos niños. Él piensa que esto da buena imagen para su negocio. El locutorio está poblado por todo tipo de fauna urbana, predominando los inmigrantes sin recursos, entre los que destaca el grupo de ecuatorianas denominado por él “Las adoradoras del ballenato”. Su actividad principal es el cotilleo y recelar de Atila.
Con estos mimbres, Atila se ha consolidado como uno de los detectives de referencia del Policial español por pleno derecho. “Ruido de cañerías” hace referencia al cuchitril en donde vive, un cuarto oscuro por donde pasan las bajantes de todos los vecinos, en el barrio del Raval. En ella, el detective recibe el encargo anónimo de investigar al presidente del Barça en lo que parece una conspiración para frenar sus aspiraciones políticas. Entre la decisión de abandonar el caso o aceptarlo, elige la segunda opción, dada la insólita cantidad de dinero que le ofrece su cliente. Por otro lado, una pareja de vecinos brasileños amigos suyos mueren en extrañas circunstancias y el caso es archivado con demasiada premura, tanta, que Atila no se cree la versión oficial. Las investigaciones de ambos casos se cruzarán, relacionándose entre sí y llevando al detective a investigar los chanchullos de una asociación de inmigrantes con intereses económicos y políticos que será clave en la investigación.
Las situaciones ácidas, el cinismo, el sentido del humor y el escepticismo, siempre presentes en la personalidad de Atila, hacen que la lectura sea, más que amena, vertiginosa. El detective sigue haciendo equilibrios entre su afición al whisky Vat 69 y su amor por Valentina (“lo más parecido a la mujer de su vida que hay en su vida”). Luis describe como nadie las calles del Raval, pobladas por delincuentes de poca monta, putas pasadas de vueltas y personajes, en general, bastante marginales y desfasados, pero que, en el fondo, conservan una buena dosis de corazón.
Los renglones de Luis recuerdan indefectiblemente a Raymond Chandler y a sus personajes, con sus luces y sus sombras. Su mérito es haber trasladado esos paisajes del padre de la Novela Negra a los paisajes de la Barcelona actual, sumida en esta crisis global que es un filón para construir las tramas de sus novelas, escritas, por otra parte, con un estilo ágil y muy personal. Desde mi punto de vista, Luis es uno de los mejores escritores del género con el que poder toparse desde la perspectiva del lector.
Parece que Atila tendrá continuidad gracias a sus propios méritos, pero también a la sagacidad de la Editorial Alreves, que ha sabido ver en él a uno de los detectives de referencia del Policial español, como ya mencioné anteriormente. Atila no es la única creación de Luis, ya que todavía se pueden conseguir las novelas del “Humphrey”, otro de sus detectives que está a la altura de Atila, con su propio universo narrativo. Si bien Atila ha encontrado continuidad gracias a los de “Alreves”, el “Humprhey” no tuvo tanta suerte a nivel editorial, algo incomprensible. Por muy buena que sea una novela, siempre hace falta esa pequeña dosis de buena estrella.
“Ruido de cañerías” ya está a la venta. Se puede leer independientemente de las dos anteriores, aunque yo os recomendaría la lectura de todas. En general, os recomiendo la lectura de toda la obra de Luis. Antes dije que era uno de los mejores escritores de Novela Negra de este país. ¿El mejor? A vosotros os toca decidirlo. Yo lo tengo claro.

El autor: Después de dedicarse buena parte de su vida a ejercer de ejecutivo informático, decide abandonar para escribir novelas de género negro. Su primera novela, Putas, Diamantes y Cante Jondo, fue finalista del premio Mejor Primera Novela de 2005 otorgado por la Asociación de Novela Negra y Policíaca Brigada 21. Otras de sus novelas son 806 Solo para adultos, finalista del premio Yoescribo.com, Música para los muertos (2007) y Una Anciana Obesa Tranquila (2009). Ha publicado también ensayos y cuentos en diferentes medios culturales, como las revistas El coloquio de los perros y Prótesis o el fanzine LH’ Confidential; su cuento «Harlem» figura en la antología La Lista Negra que reúne a los nuevos valores de la novela policíaca española. Asimismo, su conferencia sobre la importancia del jazz y el blues en la novela negra, se incluye en el libro Geografías en Negro. Complementa su tiempo asistiendo como invitado a conferencias y mesas redondas en torno a su tema preferido, novela negra, jazz y blues.

(Biografía obtenida de Al revés editorial)

Novelas:

Ruido de cañerías, 2012


Un caniche blanco muerto, 2012

Los muertos no tienen amigos, 2011

Mala hostia, 2011

El árbol bajo el que siempre llueve, 2011

Un origen salvaje, 2011

Una anciana obesa y tranquila, 2009

Música para los muertos, 2007

Putas, diamantes y cante jondo, 2005

jueves, 27 de septiembre de 2012

El pensamiento único, por Paco Gómez

De un tiempo a esta parte, el pensamiento único se ha instalado en nuestra sociedad. Se nota en todos los ámbitos y se refleja en la prensa cada día. Tertulianos que, además de estar en radio y televisión, escriben su columna diaria o semanal, se dedican a defender con uñas y dientes los intereses de los medios a los que sirven y van moldeando las mentes de los que adolecen de pensamiento crítico. Estos comentaristas de lo diario que lo mismo opinan de la guerra de Irak que del hundimiento de la bolsa en Moldavia, no entienden de nada. Más bien son artistas de la retórica, trileros del birlibirloque demasiado bien remunerados, profanadores de la santa profesión que debería ser el periodismo. Tanto, que están tan alejados de la realidad del resto de los mortales como los políticos, banqueros y empresarios capitalistas a los que defienden.
¿Qué ocurre? ¿Qué no hay periodistas que sepan escribir y debatir? Los hay. Muchísimos. Pero no tienen los contactos necesarios para acceder a los grandes medios. Tampoco durarían mucho en ellos si lo que pretendiesen fuera ejercer la libertad de expresión. El otro día pude seguir la manifestación en torno al Congreso por las excelentes fotos de Reuters. Tanto las emisoras españolas como los periódicos on-line, daban una información bastante sesgada. Para la mayoría de los medios españoles, lo del pasado martes fue una perroflautada más o menos organizada, nada más lejos de la realidad. El Gobierno estaba preocupado por la imagen de España ante los mercados. Incluso ayer, nuestro presidente, el señor Rajoy llamaba patriotas a aquellos que se quedaron en sus casas.
Voy cumpliendo ya unos años, cada vez más, como todo quisqui. En mi vida había visto tanto surrealismo en el Gobierno y en los medios. ¿Qué pasa, señor Rajoy, que ahora el que protesta es un antipatriota? ¿No será que está ejerciendo su derecho constitucional a manifestarse? ¿Y no será que a lo mejor está cabreado porque se ha quedado en paro junto a su mujer y no tiene ni para comer?
Lo extraño es que en este tipo de concentraciones no haya un millón de personas en vez de las decenas de miles que aguantaron el festival perroflautil (que agredieron a los policías) y policial (estos agredieron a todo el que se ponía por delante, llevara o no rastas). Porque lo cierto es que, señores políticos, señores banqueros y señores periodistas del pensamiento único, con permiso de los señores, lo cierto es que no han sido los ciudadanos los que han causado esta crisis.
Otra de las pautas que a estas alturas ya se dan por sentadas es considerar de izquierdas a quienes piensan diferente al canon impuesto, criminalizar al que protesta, tachándole de sectario o de reliquia obsoleta, aunque las opiniones vertidas sean construidas desde el más estricto sentido común. Lo hace Rajoy y lo hizo Zapatero en sentido opuesto, ambos responsables de la falsa democracia de la que creemos gozar y que no es nada más que un bipartidismo apoyado en nacionalismos que se deleitan de una injusta ley electoral impuesta sin paliativos.
La lucha, el sentido común y la lógica, lejos de ser términos obsoletos, como nos quieren hacer creer, está hoy más vigente que nunca, mucho más cuando el pensamiento único se cuela hasta por las rendijas de nuestras ventanas.

sábado, 22 de septiembre de 2012

El tiempo esférico, de Virtudes Reza




El tiempo apuntado
por el pellizco no mirado
de un vientre
que saluda al mundo,
que saluda a Madrid,
en cada paso cortado,
en cada paso reconstruido.

El tiempo en un hilo
sostenido de aire,
sostenido de ilusiones gemelas
en lo infinito del abismo,
en Gala presente,
en lo minúsculo de un corazón que no existe, de un corazón regalado.

Retazos de piel volada,
sostenida en picos,
que divisan cabellos cortados
y pensamientos volátiles
que miran un centro esférico.

El tiempo en equilibrio,
el tiempo en caderas enjauladas
sobre adoquines de letras,
sobre tobillos de vidas,
sobre alas de palabras
en boca trasera.

El tiempo en recorrido
de vértebras sinusoides,
en busca de la verdad
de un nombre,
de un amor,
de espaldas olvidadas,
de miradas recordadas.

El tiempo flexionado
en extremidades infértiles
de juegos lanzados al sol
y suspiros que apartan la tristeza
en el destierro de la melancolía.

El tiempo en mil caras,
en mil posturas
de la mente adimensional,
de sueños dalinianos adimensionales entre sombras de fondo,
entre dólmenes sin buhardilla, entre buitres de ladrillo
y árboles de piedra
que revocan la soledad

de madrugadas frías. 


Virtudes Reza
Poemario "No tardes en volver a la cristalera del tiempo" 2012
Editorial Ledoria