Poemario NO TARDES EN VOLVER A LA CRISTALERA DEL TIEMPO, de Virtudes Reza. EDITORIAL LEDORIA

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El círculo alquímico, de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-95690-73-9. A la venta en enero.
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sábado, 21 de enero de 2012

Paseo por la vida, de Virtudes Reza

Paseo por la vida,
mojada por gotas de lágrimas
que se evaporan en el espejismo de tu presencia,
dibujada en mis ojos.

Abrigo cada paso con el pálpito
que vuela sobre mi rostro
impávido ante el derroche del sentimiento
en el ansia de refugio
de un amor al que no pongo precio.

Paseo sobre mis pasos
los que anduve
los que quedan por dar.
Y miro que el camino no está hecho,
y la flor que estuvo en la ventana
sigue floreciendo,
y la brisa sigue acariciando mi cara;
el sol sigue dando ese calor
que necesito.

Observo la rutina del que no tiene prisa,
y el que ahoga su tiempo sin darse cuenta.
Sigo en el camino como espectadora,
y me salpica ese coche que pasa rápido
ante el charco de agua que no debió estar
donde yo estaba.
Paseo por esa vereda
en medio del gentío,
entre las carcajadas tontas
y el llanto inútil,
de aquellos que no aprecian la vida.
Y la luz de tu mirada
y el eco de tu voz
taladran ese corazón ralentizado,
en tu tiempo.

Paseo por la vida
y me asusto,
me escondo,
y a veces salgo corriendo,
te miro
me sonrojo
me coges la mano
y el suspiro no cabe en mi pecho.

Vivo lo que el día me da,
lo que cada paso me da,
y la vida se sigue tornando
de esos colores
que antes no apreciaba.

Paseo por la vida,
y mi mente,
juega a no olvidar.
Y sigo observando
que no te fuiste ayer,
y que aún hoy
y tal vez mañana,
mis recuerdos se pierdan
en ese horizonte gigante
testigo de amaneceres
y aromas con sabor a luna.

martes, 10 de enero de 2012

Envolvente del tiempo, de Virtudes Reza

Dame el tiempo
que araña la razón.
Dame el tiempo
para que me ilumine
el sol de tu sonrisa.

Dame tiempo para dejar
que mi cuerpo se torne en tu cuerpo
y mi corazón se abrigue en tu pecho.

Dame tiempo,
aunque sé que mis alas no pueden VOLAR.

Dame tiempo
para abrocharme la vida
vacía de tristezas
y ahogarme en tu carcajada HERIDA.

Dame tiempo.

Más tiempo.

Tiempo que no existe
para volver a sonreír sin tu recuerdo.


Más tiempo.

Tiempo para comprender
que nunca fuiste REAL
.

martes, 1 de noviembre de 2011

Una deliciosa noche, de Virtudes Reza


El sábado tuve la oportunidad de recitar este poema que había hecho en poco tiempo, escasos minutos antes de ir a una cena entre amigos. No era mi intención recitar pero eso es algo que no se decide. Tiene su momento te lo pidan o no.
Fue una cena muy grata donde el proceso de documentación fue exquisito. Todo ello gracias a la anfitriona que tiene ese don como bien dice su marido.
Hablamos de la creación del universo, de los agujeros negros, de la teoría del Big Bang, de ciencia, de tecnología, de fotos, de música, de literatura, de poesía, de poetas entre los que no me incluyo, de escritores…
Debatimos si era recomendable retocar un poema. Y entre mis argumentos, dije que todo dependía del momento. Yo considero que un poema es un flash de una circunstancia cuando quieres expresar algo. Dejo patente que escribo para mí. Considero el poema una fotografía del momento y a veces no quiero retocar esa fotografía con photoshop. Otras si veo un poema susceptible de ser retocado pero todo depende. Yo decido cuando retocar o cuando no hacerlo. Yo decido si quiero plasmar esa sensación y hacer esa fotografía en forma de poema o dejarla en la instantánea de la retina de mi cerebro, sin darla a conocer al mundo, dejando que llegue y se marche en silencio. Me permito el lujo de hacerlo porque así lo siento en ese momento, aunque sea un pedazo de poema. Simplemente yo decido.
Escribo porque disfruto. Tal vez cuando esta circunstancia no exista, será el momento de abandonar la escritura.
Muchas veces me preguntan si pretendo ser la mejor. Y yo respondo: ¿qué es ser la mejor? Otras veces me preguntan si soy poeta. Y yo respondo: ¡dicen que soy poeta!
Sin duda una deliciosa noche.
Gracias Juanjo y Paqui.
Gracias Ana por hacer posible este encuentro.

Apagas la luz.
Cierras los ojos.

Estoy ahí,
acariciando tu sueño,
mientras cierras los ojos,
mientras te pierdes en sueños
que no son míos.

Apaga la luz,
no ves que estoy ahí,
junto a tu piel,
junto a tu rostro.

Recorro tu cuerpo
con mis manos invisibles.
No me ves.
Sigues tu sueño sin decir nada.

Estoy ahí.
Mientras la luz todavía es tenue,
y huyo del mundo
para perderme en el bosque de tus sueños.

No me ves.
Guardo tus palabras
en el corazón sobrecogido.
Guardo el perfil de tu cara
grabado en mi perfil.

Camino por la oscuridad
mientras cierras la luz.
Quiero alcanzar tu sueño
aunque no sea el mío,
quiero guardar tu sueño
aunque no sea el mío.

Permanezco ahí,
aunque no me veas,
permanezco en tus sueños entrelazados,
aunque no sean los míos.

Apagas la luz.
En cada encuentro
sigo la estela de su sombra,
mientras persigues tu sueño,
y hago dibujos en tu piel,
mientras cierras los ojos,
para dormir en un mundo que no es el mío.

Sigo ahí.
Donde no me ves.
Sigo aquí.
Donde no me ves.
Hasta que los sueños
dejen de ser tus sueños y los míos,
hasta que la eternidad
pase por mí y por mis sueños,
que ya no serán tus sueños.

©Virtudes Reza 29-10-11

lunes, 18 de julio de 2011

Esfera, de Virtudes Reza

Tus segundos son una eternidad,
y tu eternidad no cabe en un segundo.
Te llaman
te llamo
me llamas
...y la circunferencia se transforma en círculo
el círculo en esfera
tras la revolución de ese segundo.
Un segundo llenos de bucles desubicados.
Un segundo de lágrimas desubicadas.
Un segundo lleno de relatividad.

viernes, 20 de mayo de 2011

Se ha muerto la flor del corazón, de Virtudes Reza

Se ha muerto la flor del corazón.
Miles de pétalos caen en lágrimas de desolación.
La flor marchitó su aroma de vida,
y la vida no quiso más aromas.

Se ha muerto la flor del corazón,
se ha muerto la vida,
entre sonrisas,
entre risas,
entre besos perdidos en el tiempo.

El alma muere,
muere el sentimiento,
muere la flor.

domingo, 15 de mayo de 2011

¡Dicen que soy poeta!, de Virtudes Reza



¡Dicen que soy poeta!

Yo no lo digo, lo dicen..., dicen.
Me llaman poeta
y tímidamente giro la cabeza.

Dicen que soy poeta
y la palabra poeta se pierde en mi interior.
Asimilo sus letras
asimilo su yo
su tú…

Dicen que soy poeta
y sueño llena de letras
y sueño llena de versos
en estrofas y sonetos
como almohada de mis pensamientos.

¡Dicen que soy poeta!,
y ruborizo la mirada del corazón que palpita,
que late en lejanías de la mano que escribe,
que suspira en cabriolas,
sin fingir.

¡Dicen que soy poeta!
además, dicen que soy poeta del alma.
Sostengo mi cuerpo
en el halago,
sostengo la mano del alma
que tiembla en esos versos que escapan
desde el más profundo abismo.

¡Dicen que soy poeta!,
y sostengo la voz muda
en las líneas llenas de versos
en papeles blancos
como la vida blanca,
que esperan los sentimientos del poeta.

¡Dicen que soy poeta!,
¡Poeta del alma!
y mi silencio se hace más inocente,
de repente, palpita la vida
recubierta de tinta,
de repente, palpita el verso
que sale inesperado entre labios rojos,
que aceleran el pulso sin medida.

¡Dicen que soy poeta!
Dicen….
Dicen….
Dicen….

martes, 26 de octubre de 2010

UTOPÍA DEL PENSADOR, de Virtudes Reza


He buscado las estrellas,
en esta noche,
donde el corazón pide amor.

He buscado en el cielo,
guiños que me den respuesta,
y la respuesta no llega.

He visto pasar el tiempo,
y el tiempo ha pasado por mí.

Sigo aquí,
buscando respuestas,
en esta noche críptica.

Me acaricia la humedad de este vacío,
me dejo acariciar…

Pronto amanecerá,
un amanecer incierto,
y mi noche de sábanas blancas,
seguirá sin respuestas.

Mi cuerpo sentado,
medita como “El Pensador”,
en la utopía de haber nacido,
en la utopía de vivir sin respuestas.

viernes, 8 de octubre de 2010

El ansia, de Virtudes Reza

El ansia me envuelve,

la agonía me devora,

entre serpientes de vida,

con piel de seda.

La tormenta me acoge,

en la ciénaga del dolor,

son blancos mis ojos,

en la oscuridad que me ata a la muerte.

El sol quema mi piel,

desprovista de sentimientos,

ahonda su calor,

entre agujeros del vacío amor.

La entrega inútil,

en un tiempo inútil,

donde las palabras traspasan la dimensión de lo real.

Lo racional no existe.

Lo normal no existe.

Lo absurdo no existe.

El viento borra mis huellas,

dejando las cicatrices al descubierto,

la agonía traspasa la ansiedad,

se apodera velozmente de su voluntad,

y la ceniza del alma vuela,

sin cuerpo,

sin carne,

sin huesos….

viernes, 10 de septiembre de 2010

El otro lado, de Paco Gómez

Sólo quiero pasar al otro lado,

donde tus propios pensamientos no son nocivos,

donde no se cavila para sobrevivir.

Ni siquiera aspiro a ser feliz,

sólo a no sentir,

sólo a no hacer daño a nadie por mi necedad,

no sentir, no sufrir, no herir,

desaparecer en el infinito,

y ser una partícula sin conciencia,

en un universo monótono

en donde las heridas no existen,

ni las mías, ni las tuyas.

jueves, 19 de agosto de 2010

Crepúsculo, de Paco Gómez

Todos los atardeceres son distintos y, sin embargo, siempre es lo mismo. Cuando la luna precede al sol, los murciélagos sustituyen a las palomas con un vuelo más tétrico. Cae la noche y mi espíritu se abriga con el manto de la indolencia. Cuando el sol venza las tinieblas, recordaré evocaciones de sonrisas lejanas. Y entonces entonaré esa canción que nos cautiva, por el día, y por la noche.

sábado, 14 de agosto de 2010

En mi barrio, de Paco Gómez

En mi barrio, el fracaso está en cada esquina,

la tristeza florece por cada calle,

la esperanza se esconde por las rendijas,

de un asfalto que cruje a cada pisada,

que asesina sin tregua cada suspiro,

y levanta aromas de rosas de espinas.

En mi barrio, la ternura está en cada esquina,

porque la tragedia evoca recuerdos,

de una niñez que un día fue limpia,

pura e ingenua como la lluvia,

solícita y tierna como la mía,

hasta que la amargura mató la esperanza.

En mi barrio, la duda está en cada esquina,

porque no se vislumbra el horizonte,

por mucho que se desee salir,

por mucho que quieras sentir,

la lucha genera inquina,

para poder resistir.

En mi barrio, la amistad está en cada esquina,

porque el fracaso une,

y te da la sabiduría,

para poder decidir,

el camino que has de tomar,

para resistir el día.

En mi barrio, el amor está en cada esquina,

debajo de una farola del parque,

donde dos yonkis se abrazan,

porque no hay nada a lo que aferrarse,

salvo a la esperanza dormida

que generan las dudas.

viernes, 13 de agosto de 2010

Vértigo, de Paco Gómez

Las alas de la inmensidad cubren mi vértigo. No puedo abarcar el infinito y eso me turba. Mi propia sensibilidad, que antaño me bendecía, hoy me daña exenta de piedad. Debo resignarme a vivir con más recuerdos de los que puedo rescatar de mi mermada memoria. Debo caminar, aun cuando el cansancio me acecha. Sueño con los jardines de un lejano hotel con aromas de Literatura.

viernes, 6 de agosto de 2010

Ciudad dormida, de Paco Gómez

Camino por la ciudad dormida,

entre espectros humanos,

con los que me fundo,

buscando compañías añoradas,

olvidadas, enterradas,

entre fantasmas góticos.

Camino por la ciudad dormida,

a la vez acogedora e inhóspita,

con las miserias de mi alma,

con mis sentimientos heridos,

espantando la soledad,

susurrando pensamientos inútiles.

Camino por la ciudad dormida,

con esperanzas estériles,

con deseos marchitos,

y hago planes abstractos,

que nunca saldrán,

que nunca marcharán.

Camino por la ciudad dormida,

atravieso el mercado de las esperanzas,

pero no hay ninguna para mí,

ni aun pagándola a precio de oro,

mis súplicas se solidifican,

y se hacen añicos contra el pavimento.

Camino por la ciudad dormida,

las bayonetas están despiertas,

mis lamentos crecen,

y la armonía se quiebra,

construyendo telarañas,

en esquinas sombrías.

Camino por la ciudad dormida,

en trayectorias surrealistas,

entre pesadillas etéreas,

y entre fríos y oxidados anaqueles,

deposito mis oscuros deseos,

para que fermenten por siempre.

lunes, 19 de julio de 2010

Silencio, de Paco Gómez

Café Gijón, 17 de julio de 2010

Tantas veces busqué el silencio

que cuando él me encontró a mí,

no he sabido reconocerlo,

tras haber recibido agudas andanadas

de melancolía y tedio.

Silencio, palabras y frases hechas añicos,

estados de ánimo que sustituyen los razonamientos,

explosiones silenciosas, distanciamiento,

atmósfera hostil soportando sufrimiento,

gélida morada que se instala bien dentro.

Silencio, silencios, frío que te abrasa,

calor que te hiela los pensamientos,

la sensación de que no tienes alma

porque es incompatible con el vacío,

y te mueres, pero estás irremediablemente vivo.

Silencio, vacío, incontrolables estremecimientos,

silentes fantasmas danzando en la ausencia del deseo,

vacías expectativas regidas por el miedo,

volutas de esperanzas que se escapan sin remedio,

alegrías cadavéricas pudriéndose en el cuerpo.

Silencios enrocados en el maldito tablero,

aromas fétidos aprisionados en el cerebro,

notas vacías que expresan lamentos,

rastros de heridas que afloran en el peor momento,

ese momento en que te envuelve el silencio.

jueves, 17 de junio de 2010

He cancelado mis lágrimas, de Paco Gómez

He cancelado mis lágrimas,

por el deceso de mi tristeza,

he conminado a las ánimas

que poblaban mi espíritu

de inútiles sutilezas,

ordenándoles huir,

con su equipaje maldito,

con su eterno devenir,

he exorcizado fantasmas,

para no volver a oír,

sus quejidos en mi alma.

He subido los peldaños

de mi sesgada agonía,

he alcanzado tu mirada,

porque ya no la veía,

ni sentía los colores,

ni veía sensaciones,

sólo negrura encallada,

en fracciones renegridas

que asfixiaban mis temores,

mostrados en colecciones

de incombustibles dolores.

He caminado en los lodos

de las siniestras veredas,

he padecido el agobio

de horizontes sin estrellas,

porque en el fondo sabía

que entre las sucias aceras

del llanto de poesías,

iba a encontrarte serena

al fin de mi travesía,

con fondo de luna llena

envuelta en tu melodía.

He sufrido vejaciones

de mi mente atormentada,

he perpetrado canciones

y he bailado con la nada,

siniestras cavilaciones

que me quemaban el alma,

hasta que me vi sin ti,

y le susurré a la nada

que ya podía partir,

que quería mis emociones

porque quería vivir.

He sorteado miserias

tras sufrir en oleadas,

los episodios de histeria

de mi soledad cansada,

por sentir en mis entrañas

vacíos de indignidad calma,

como sosiegos de feria,

en espejismos de sala,

que golpeaban mi espíritu,

en una espiral tan seria

que mi mente deliraba.

He salido del Infierno,

donde me sentí vencido,

como una estatua de sal

congelada en el invierno,

al cabo he sobrevivido,

y de forma natural,

con tu espíritu supremo,

como meta en mi camino,

al fin he empezado a andar,

descargándome del tedio

del desconsuelo dormido.

He roto mi soledad,

he ganado la batalla,

ya he renunciado a sufrir,

dejando la iniquidad

aparcada en una playa

a la que no quiero ir,

desgarros de mezquindad,

colgados de una atalaya

preparados para herir

cualquier trozo de bondad

que pudiera subsistir.

He cancelado mis lágrimas,

por óbito de mi pena,

he convocado a las almas

que moraban en mi esencia,

les he dicho que se vayan,

que por aquí no aparezcan,

que ya sólo quiero oír

el eco de tu presencia

cuando te vea venir,

con esa mirada clara

que a puro amor me sentencia.