Poemario NO TARDES EN VOLVER A LA CRISTALERA DEL TIEMPO, de Virtudes Reza. EDITORIAL LEDORIA

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El círculo alquímico, de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-95690-73-9. A la venta en enero.
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lunes, 9 de marzo de 2009

Viento del sur, de Paco Gómez

¡Méceme, viento del sur!
Deshoja de sufrimientos mi alma atormentada,
y llévatelos lejos, muy lejos, en silencio.
No permitas que ella sufra, nunca,
porque entonces me enveneno,
y desato todos los demonios.

Si la veo llorar una vez más,
llamaré a gritos a los otros vientos,
para que provoquen tu ausencia perenne,
y no quiero, porque hasta ahora eras mi amigo,
pero ella es mi vida,
y no soporto sus lágrimas rodando por sus mejillas, me muero.

¡Mécela, viento del sur!
Despacio, con mimo, con tino, con delicadeza,
ella no merece otra cosa que no sean alegrías.
Si me haces caso, nunca jamás convocaré a los otros vientos,
y te seré fiel para siempre, y te dejaré mecernos por siempre.
¡Mécela, viento del sur!

¡Mécenos, viento del sur!
Mientras escribimos poemas a la sombra del naranjo.
Acaricia a la Niña Poeta y mece sus cabellos,
susúrrame historias de amor para escribirlas,
inspírame para que ella sólo sonría,
no soporto ver caer sus lágrimas por nada.

Y cuando el sol se oculte tras la montaña,
y tú refrenes la brisa en homenaje al atardecer,
nosotros miraremos la puesta de sol,
esperando sonrientes que nos vuelvas a mecer.
¡Mécenos, viento del sur!
Y susúrranos historias de amor antiguas.

Taller de Novela II, de Paco Gómez

¿Qué es un taller?

­Una fábrica de texto
­Un lugar de diversión
­Un territorio para la libertad
­Un laboratorio
­Un método de análisis
­El conocimiento de la herramienta de trabajo

Fases en la escritura

­1ª Etapa: Desencadenar.
­Es el período de desinhibición.
­Hay que ejercitar la creatividad.
­Lanzarse a escribir.

­2ª Etapa: Tramar.
­Poner en el papel las ideas previas que se han ido pensando. Estos pensamientos pueden haberse gestado durante meses o en unos minutos.

¿Cómo?

­No hay un método universal.
­Cada escritor utiliza un método distinto:
1.Intuición.
2.Orden – Desorden
3.Contrucción a partir de resúmenes de los capítulos.

¿Qué escribo?

­Columna, relato corto, poesía, novela... Todo es lo mismo y, sin embargo, cada cosa es radicalmente distinta.
1.Columna: Chispa.
2.Relato corto: Fotograma de una película.
3.Novela: Película.
4.Poesía: Explosión de los sentidos.

Hay ejemplos de los cuatro géneros en el Blog.

¿Para quién escribo?

­Para mí.
1.No hay normas.

­Para que me lean
1.Planteamiento.
2.Nudo.
3.Desenlace.

Herramientas

­Imaginación y creatividad.
­
Gramática y ortografía.
­
Un ordenador con Internet, imprescindible por:
–El procesador de textos
–Labor de documentación a través de la Red.


Ejemplo de desencadenante

Willian Faulkner, para escribir El ruido y la furia

Empezar con una imagen mental. Yo no comprendí en aquel momento que era simbólica. La imagen era las braguitas embarradas de una niña subida a un peral, desde donde veía a través de una ventana, el lugar donde se estaba efectuando el funeral de su abuela y se lo contaba a sus hermanos que estaban al pie del árbol.

Una vez que se produce el desencadenante, se debe explicar quiénes son los personajes, qué están haciendo y cómo. Antes de esto, se debe decidir a través de cuál de los personajes se contará la historia. O si no es a través de ellos, hay que decidir quién cuenta la historia.


Ejercicio práctico

Empieza a escribir en función de lo que te sugiera la canción que vas a escuchar. El coordinador comenzará a escribir en la pizarra y tú continúas con lo que se te ocurra. No más de medio folio.

(La pieza musical es “All Right Now”, de Free)

Ejercicio práctico

Observad la imagen durante unos instantes y escribir un relato corto de medio folio en función de lo que os sugiera la fotografía.

domingo, 8 de marzo de 2009

Tauromaquia y Arte, de Paco Gómez

Un torero es como un escritor. Cuando se planta delante de un toro, entra en otra dimensión distinta de la realidad ordinaria y actúa, lejos, muy lejos de los cánones de la realidad ordinaria. Y crea, crea una faena que, dependiendo de los casos, destila Arte que el público reconoce. Es como el proceso de creación de una poesía. El escritor frente al teclado del ordenador y el torero frente al toro, son lo mismo. El torero se juega la vida siempre, el escritor a veces, dependiendo de lo que diga, véanse Saviano y Rusdie. Ahora bien, genios hay pocos, no abundan. Todos los toreros son héroes, pero sólo uno o dos rayan la genialidad, ocurre igual con los escritores.
Por eso, la medalla de Bellas Artes concedida a Francisco Rivera Ordóñez, es un desatino. Fran Rivera no cumple las pautas de un torero tradicional: es un niño rico, un niño bonito, modelo, educado y pijo. Aunque esto es lo de menos, ser torero no tiene que ser como antaño, patrimonio de hombres pobres y analfabetos. Lo de más es que simplemente es un torero, que no es poco, un torero que no llega a ser genio. Arte, lo justo, vergüenza, poca, y miedo, un tanto. Si ni siquiera va a la Feria de San Isidro porque sabe que le van a silbar.
Si digo José Tomás, el aficionado se estremecerá. Éste sí que, además de ser héroe, como Fran Rivera, es un genio, un monstruo, un rapsoda del toreo, un poeta de la feria, un mito viviente. Por eso, cuando hace unos años le concedieron la misma medalla que éste le han dado a Fran, a nadie se le ocurrió decir nada. Y él la aceptó, creyendo que esa medalla se la daban a unos pocos elegidos en cualquiera de las facetas artísticas. Pero claro, al concedérsela este año a Fran, el rebote de Tomás debe haber sido mayúsculo al considerar que el niño pijo no es merecedor de tal galardón. Demasiado bien sabe Tomás la forma de entender el toreo de su compañero. Y dicen que ha devuelto su medalla, hecho aún por confirmar. Se podía haber callado, sí, pero Tomás es pasión, no es de los que callan. Y le da igual el que le acusen de falta de compañerismo y de prepotente. No puede soportar que el galardón haya recaído este año sobre quien entiende el toreo de una manera tan distinta a la suya.
Tomás es un genio, Fran, bueno, Fran es un currante de los ruedos que está ahí por lo que está. Héroe, por torero, que no villano. Tomás es un poeta, un genio, que se ha tenido que hacer un sitio a base de buscarse la vida. Por eso, es comprensible su rebote. Por eso, la medalla a Fran Rivera es un auténtico desatino.

El drama de Selamha, de Paco Gómez

Vamos a dejarnos de historias. Las tradiciones de algunos países no son tales, son malas costumbres, reminiscencias del pasado, un atraso. Como tales, deben ser erradicadas. La concertación de matrimonios no es patrimonio de los países árabes. En Europa también tenían lugar estas prácticas no hace mucho tiempo, hasta que fueron eliminadas. El casar a una niña de catorce años con un hombre de 40, 50 o 60 años a la fuerza, a cambio de una dote es una aberración, una vejación para las mujeres y un crímen contra los derechos humanos más básicos.
En estos días ha saltado a la palestra el caso de Shelama Mint, obligada por sus padres a casarse con su primo mayor de 40 años cuando ella sólo contaba con catorce. Sólo la niña Shelama sabe el calvario que habrá tenido que pasar. Los hechos que ahora se han denunciado en un juzgado, deberían constituir en cualquier sociedad civilizada un escándalo mayúsculo. El marido acude a la casa tras un viaje y exige tener relaciones sexuales con la niña, ya de 16 años. Ella se niega. Los propios padres la obligan a satisfacer los instintos más básicos del marido amenazándola con la lapidación, y la niña es violada. ¿Se puede ser más salvaje?
La familia es originaria de Mauritania, país que está indignado con las sentencias condenatorias de los padres y el marido de Shelama y pide a España que sea comprensiva con las tradiciones. Insisto, ni tradiciones ni gaitas, costumbres abominables amparadas en preceptos religiosos que deben ser erradicadas allá donde se den.
Es éste un caso que ha saltado a los medios de comunicación, pero otros permanecen en el más estricto anonimato y ocurren a diario. He visto a un niñato musulmán abofetear brutalmente a su hermana mayor por hablar en el patio de recreo de un instituto con un cristiano. Ojo, hablar, sin tocar. Veo amenazas, chantajes y secuestros que desembocan en enamoramientos frustrados. “Nuestras mujeres no se tocan”, parecen ir diciendo en nombre de no se qué preceptos mal entendidos.
Ya está bien. Señores míos, evolucionen. No sean tan bestias.

sábado, 7 de marzo de 2009

Emilio Herrera, Presidente del Casino, de Paco Gómez

Hace unos días, Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras y un servidor, tuvimos el gusto de conocer a D. Emilio Herrera, Presidente del Casino de Algeciras. Curiosamente, él ya nos conocía a través de nuestros escritos, los fabulosos poemas de ella y mis artículos en el periódico. Es más, se acordaba de que yo había quedado segundo en el Certamen de Novela Corta “Lola Peche” del Casino hace pocos años, la primera fue mi amiga Pepi Núñez, que ganó el galardón con todo merecimiento.
Bueno, pues ayer nos reunimos con él en el Casino. Además de invitarnos a café, lo que siempre se agradece, nos invitó a Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, y a mí a dar un recital de poesía y relato en el propio Casino, el lunes 16 de marzo a las ocho de la tarde. Desde aquí, les invito a todos a acudir, sobre todo porque la escuchen a ella, que merece mucho la pena.
Gestos así son de agradecer y yo estoy encantado de acudir a esa noble institución de la ciudad, cuna de artistas, poetas y escritores. Y al acudir con mi amiga Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, el placer se intensifica bastante, claro está. Charlamos con D. Emilio, que, gentilmente, nos regaló sendos ejemplares de su precioso libro “Ecología olvidada de la bahía” dedicados. Después, nos enseñó el Salón Andalucía, en donde tiene colgadas unas muestras de su obra. Este hombre, este artista, escribe poesías en colores con excelente caligrafía sobre fondo negro, en diversos tamaños. Y además ilustra los poemas con dibujos, entre surrealistas y psicodélicos. El resultado es espectacular. Después nos llevó a su casa, en donde pude comprobar que este gentil hombre es un admirador acérrimo de Juan Ramón Jiménez. Siguió enseñándonos retazos de su obra, con Platero apareciendo y desapareciendo de entre los dibujos así como otras ilustraciones alegóricas a los poemas. Yo no llego a entender bien cómo hace estas obras de arte ni cuánto tiempo dedica a ello, pero se me antoja una labor titánica y poco reconocida. Ah, también vimos cuadros de Arroyo, el padre de Pili, una amiga nuestra. En fin, que nos hizo pasar una tarde espléndida y nos despidió en la misma puerta del Casino.
Lo dramático para mí fue que Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, no pudo cenar conmigo debido a sus obligaciones, pero no puedo pedir más, me proporcionó un día de escándalo. Acabé la velada solo en Lizarran, frente a mi casa y obtuve material para otro artículo.
Gracias, D. Emilio. Y a mi amiga, lo de siempre, nunca pierdas mi número de móvil.

viernes, 6 de marzo de 2009

El tabaco y los prejuicios del Señor, de Paco Gómez

Entro a un bar, pido una consumición y enciendo un cigarrillo. Todo legal, en el bar se puede fumar y demás. La piba que está al lado empieza a toser. La pregunta es obvia: ¿Cómo es posible que yo, que me trago el humo, siga tan campante, y la piba empiece a toser que casi se muere?
Lo del tabaco y el Gobierno de Zapatero merece un estudio aparte. Antes, fumar era de izquierdas. Ahora no. Fumar es malo, vale. Pues que lo quiten, ¿o no? Pero no lo quitan pues genera unos ingresos para las arcas del Estado de la leche. Vale. Parece ser que ahora fumar es de derechas, véanse los puros de Mariano Rajoy. La ley anti-tabaco nos pilló de sorpresa a todos. Acostumbrados como estábamos al dichoso hábito, los primeros sorprendidos fuimos los fumadores. No se puede fumar en bares, en bodas, en edificios públicos, en el trabajo... Pero no descartemos a los fumadores pasivos como actores en el teatro de Zapatero. De repente, los fumadores tienen que empezar a esconderse, a salir a la puerta de la calle para echar esos pitillos furtivos. ¿Cuántas relaciones no se habrán forjado en la puerta de los trabajos? ¿Cuántas no se habrán frustrado entre fumadores y no fumadoras o viceversa? En fin... Hombre, a mí me parece bien que no se fume en misa, en un hospital, etc. Pero en un bar, o en un pub, me parece exagerado, no sé. Y siempre está la piba que, siendo fumadora pasiva, empieza a toser, oye; y a mirar con odio. Incómodo, ¿no? Para el fumador, y para el fumador pasivo, vale, lo reconozco. Lo curioso es que siempre es una mujer, no sé por qué, en fin...
Es como todo, dinero, dinero y más dinero. Para mí que, aunque prohibieran la venta, la gente seguiría fumando. Precedente: la ley seca en Estados Unidos. ¿Se acabó con el consumo de alcohol? Al contrario, proliferaron las mafias que vendían alcohol de garrafón a precio de oro. La policía, los principales clientes, y encima a comisión. En fin, no se puede ser tan pureta. Y si viene el cáncer de pulmón, pues bueno, también te puede pillar un coche, ¿o no?

Vamos, niña, de Paco Gómez

Vamos, niña,
expulsa de tu alma los demonios,
que tu persona no es casa para ellos,
que tu espíritu puro no es morada de nadie.
Espérame sentada en desojo,
y mira mis poemas mientras tragas aire.

Vamos, niña,
vuelve a iluminar tus preciosos ojos,
y muestra de nuevo tu sonrisa,
y no te abras demasiado, porque esos huecos,
dan paso a miríadas de malas sensaciones,
que van a clavársete como puñales.

Sigue sonriendo, no pares, igual que ayer,
recuerda la alegría de los días vividos,
y exorciza el veneno de las malas artes.
Vamos, niña,
¿puedo yo hacer algo?
Sabes que me plego a tus deseos desnudos.

No vuelvas a derramar ni una lágrima,
nadie va a llorar por ti, excepto yo,
y mi esmero y dedicación van por ti, niña,
aunque, en realidad, con mi egoísmo, sólo busco una sonrisa,
un gesto que denote felicidad engalanada,
y la ausencia de demonios enmarcada.

No llores más, niña,
porque me obligarás a regalarte flores todos los días a todas horas,
yo encantado, niña, mas de regalarte, no de verte llorar.
Desecha a esos demonios y vente a mi vera,
iremos caminando sin rumbo, disfrutando de los balcones,
pero no llores más, niña, no llores.

Los perros de la guerra, de Paco Gómez

¡Ya vienen los perros de la guerra!
acompañados de su orgía de rumores estridentes.
Los niños miran agachados,
con sus ojitos húmedos y asustados,
sus madres corren, gritan,
algunas no llegan,
sus niñitos ya no existen.

El fuego consume y quema la tierra,
ya no queda nada, se ha perdido todo,
sólo queda huir despavorido,
hacia otro lugar,
hacia ninguna parte.
Los perros están rabiosos,
vienen impunes a cobrarse su bocado.

Huele a quemado, a muerte y a desgarro,
el campo alberga trozos de humanidad destrozada,
y cuando las madres que quedan recuperan a los niños que quedan,
el amor se siente en un metro cuadrado,
pero siguen sonando tambores,
y sigue oliendo a trance y a insolencia,
el ejido está lleno de sangre.

La rabia se desencadena sin compasión,
sobre las almas de los inocentes puros,
el fuego estalla en todas direcciones,
¡corred, madres, aunque sea a ninguna parte!
¡salvad a los niños!
¡salvadlos, aprisa!
que si no, los perros van a venir a devorarlos.

Cuando los perros se sacian,
se retiran, por el sitio por donde han venido,
no puede haber más amargura ni más odio,
ni más indolencia, ni más barbarie.
¡Ya se van los perros de la guerra!
acompañados de su orgía de rumores estridentes.

¡Mancha mi corazón ensangrentado!, de Paco Gómez

¡Mancha mi corazón ensangrentado!
Y arrójame hiel sin mesura,
págame como quieras,
no voy a pedirte cuentas, ya no.
Si yo hubiera sabido esto,
no habría actuado de forma diferente.

No voy a vender cara mi piel,
sólo voy a arrugar el papel en el que están escritos mis sueños,
lo haré tranquilamente, sin emociones baldías,
y mientras lo hago, entonaré un llanto amargo.
Sueños antiguos carentes hoy de alma,
sueños antiguos de desesperación silente.

Regocíjate, no importa, ya no,
los minutos se fueron por el desagüe del amor,
lo mismo que las ilusiones frustradas,
que impregnaron mi alma pura
y se tornaron en metástasis lóbrega,
lo mismo que un viento helado.

Y si quieres, ¡mancha mi corazón ensangrentado!
Cabalga a lomos de la cruda represalia,
sube los peldaños del impuro resarcimiento,
coge el tren de las nuevas ilusiones y que te vaya muy bien.
Yo ya no quiero luchar, no puedo luchar,
hace tiempo que la batalla estaba más que perdida.

Por eso, aléjate con tus importunadas diatribas,
lejos, lo bastante como para seguir distintas sendas,
yo sigo estando aquí,
y si algún día lo necesitas,
o sientes que tienes que hacerlo,
¡mancha mi corazón ensangrentado!

jueves, 5 de marzo de 2009

Casa Julio: Madrid, de Paco Gómez

Casa Julio es un bar situado en la calle Madera, en pleno barrio de Malasaña de Madrid. No dejaría de ser un pequeño bar del montón, si los caprichosos músicos de U2 no lo hubieran elegido como escenario para una sesión fotográfica en el 2000. Sí, allí estuvieron Bono, The Edge y los demás tomando unas croquetas y unos vinos, departiendo con Maite Gil, de 68 años, y su hijo José Torres. Y se fotografiaron con ellos; y los U2 están colgados en sendas fotografías que penden de escarpias clavadas en la columna del local. Y José, si le preguntas, cuenta anécdotas. Y Maite dice que Bono le besó las dos manos con ternura.
Como mi amiga Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, acababa de llegar a Madrid y yo le conté la historia de Casa Julio, y como quiera que tanto ella como yo somos fans del grupo irlandés, decidimos darnos una vuelta por la calle Madera. Al llegar, a Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, le llamó la atención la portada del local, y la verdad que era preciosa. Foto va y foto viene. Y yo que le entro a un nota que fisgoneaba por allí para que nos haga una foto juntos. Y que veo que habla igual que yo, me refiero al acento. Y el menda que me dice que me conoce, que si soy de Canillejas. Y le digo que sí, vamos que vivíamos hace años calle con calle. Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, se sorprendió de que en Madrid supiéramos reconocer los acentos de los diversos barrios, pues sí, hasta ahí llegamos.
Entré con mi amiga al bar después de las fotos y nos sentamos en la mesa de la esquina. No había gente, era un día de diario, aunque los dueños aseguran que los viernes por la noche, si no reservas mesa no hay nada que hacer. Que vienen italianos, franceses y hasta australianos a ver el bar en el que estuvieron los U2. Y Maite y José tan contentos, porque así venden vino y croquetas. Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, y yo tomamos croquetas y vermús y, créanme, delicioso. Lo bueno es que Maite no hace las croquetas en la cocina, sino en una de las mesas, al lado de los clientes. Y el perro, que supongo que es de los dueños, a su bola. Lo mismo olisqueando la parte baja de la barra que sentado en una silla frente a una mesa.
Pero lo mejor, tengo que decirlo, no fueron las fotos, ni las croquetas, ni el perro, ni mi colega de Canillejas. Lo mejor fue la colección de sonrisas que me llevé de mi amiga Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, que a cada sensación, toma, sonrisa que te crió, y es experta en experimentar sensaciones. Qué alegría, niña. Nunca pierdas mi número de móvil.

Dolor, de Paco Gómez

Dolor traicionero y errante,
que me quitas el sueño y la vida en segundos,
¿qué buenas nuevas me traerás hoy?
¿O quizás me asaltarás en la noche, a traición?
Ven si quieres, aquí espero con la dignidad suficiente,
no me das miedo, me amenazas, pero no me das miedo.

¿De dónde sales? ¿De dónde vienes?
¿Por qué esos mares de pesadumbre sobre tantos y tantos?
¡Ay! Dolor traicionero y errante...
Te ciernes sobre mí como una borrasca de nubes negras,
y empujas lanzando envites de muerte,
de sufrimiento y de soledad suprema.

¡Márchate de mi vera o ven de frente!
Pero claro, no sabes, tú eres traicionero y cobarde,
tu estirpe no sabe nada de decencia ni de honestidad.
¡Lanza tus envestidas hacia otra parte!
Pero no metas cizaña en el horizonte de los poetas,
ni intimides a los niños de cristal, maldito.

¿Sabes? maldito dolor, esta noche me has inspirado,
sí, tú, engendro demoníaco, y me carcajeo.
Cuando más fuerte me lanzabas tus punzadas,
se me ocurrió un poema, el mejor de los poemas,
que plasmé en negro sobre blanco,
qué, ¿cómo te quedas?

Tú, acostumbrado a herir y a hostigar,
convertido en la musa de un poeta errabundo,
acosado y enfermo, pero inspirado por ti,
engendro demoníaco del Infierno.
Sopla tu hediondo aliento hacia otra parte,
y clava tu mirada lasciva en el rostro del anciano muerto.

Pero no en mí, ni en los niños de cristal,
dolor traicionero y errante.
Sal de mi vida y entra en tu casa,
de donde nunca deberías haber salido.
Un día sabré donde vives,
y te encerraré bajo siete llaves.

¡Maldito tú y tu estirpe!
¡Maldita tu madre y tu padre!
Regresa a los infiernos y púdrete para siempre,
o te juro, maldito engendro,
que volveré a escribir otra vez.
¡Será el mejor poema!
¡Un poema de conjuros que te arrojará al maldito Infierno!

Por Virtudes Reza

A los que me queréis.
A los que buscáis mi sonrisa.
A los que no podéis verme triste.
A los que buscáis mis palabras.
Gracias por estar ahí.
Gracias por esos momentos que me dais,
por vuestra dedicación,
por vuestro esmero,
gracias por ser luceros en la melancolía,
por ser luz viva en la desesperación,
gracias por regresar a mi vida,
a cada minuto de ausencia.
A los que me queréis,
en cada flor de vida,
y en cada vuelo a ras del subsuelo,
gracias por los pasos,
por abrir puertas,
gracias por darme espejos de amistad,
por no ser naves a la deriva,
por ser abrigo en el mar de la soledad.
Gracias por buscarme,
por encontrarme.
Gracias a los que me queréis,
en el camino lleno de grietas,
en los nudos de la vejez,
en el aliento de la hoja que cae,
en el vuelo del Regina.
Gracias por la natividad del resplandor,
que cierra mi vista,
que hace que no exista el tiempo,
gracias por coger el tren,
que pasa sin sueños,
cargado de realidades,
en la Avenida 414.

miércoles, 4 de marzo de 2009

¡Malditos seáis!, de Paco Gómez

¡Malditos seáis, buitres!
Malditos seáis por siempre,
y que la maldición alcance a vuestros nietos,
y a vuestros bisnietos, y aún más allá.
Que os aprovechen los despojos ajenos,
y las migajas que recogéis con tanto ahínco.

¡Malditos seáis, buitres!
Podéis coger todo lo mío a cambio de mi desprecio,
me quedo con mi dignidad,
y con mi sonrisa velada.
Así sufráis la mitad de lo que yo he sufrido,
y que vuestra estirpe esté maldita por siempre.

No me importa caminar por el filo de la navaja,
sé que lo haré honrosamente,
mientras vosotros, carroñeros de lo ajeno,
tendréis que mendigar vuestra entrada en la luz.
Ni siquiera sonreiré cuando os vea suplicar,
os pagaré con racimos de indiferencia.

Disfrutad ahora con vuestra colección de miserias,
a mí me basta con la vista desde el ventanuco del lóbrego hotel,
la visión es extasiante y peligrosamente ausente,
pero sabed, buitres, que mi alma aún pervive,
y que subsistirá hasta veros hundidos en el fango,
suplicando comprensión y caridad disfrazada.

¡Malditos seáis, buitres!
Y maldito el día en que os saludé inocente,
cuando pensaba que erais personas como yo,
cuando os entregué mi alma pura llena de amor,
sin esperar nada a cambio,
y me pagasteis con humillación y desvelo.

Carroñeros de lo ajeno,
cucarachas ebrias de poder y vanagloria,
sabed que si el dolor fuera sólido,
yo pesaría tres veces más de lo que peso,
pero no me importa, miro el mundo desde la 414,
y el mundo me devuelve con creces lo que le ofrezco.

¡Malditos seáis, buitres!
Y que vuestra maldad se vuelva contra vosotros,
y que la carroña que coméis infecte vuestras entrañas,
si es que tenéis, si es que poseéis alma,
si es que poseéis manos, ojos y piernas.
¡Malditos seáis, buitres!

martes, 3 de marzo de 2009

Café Gijón, de Virtudes Reza

Hoy te he visto,
sé que eras tú,
tu sonrisa,
tus ojos,
tus manos,
tu pelo,
tu boca,
tus encantos.

Y me has mirado,
y te he mirado,
sé que eras tú.
Entre el tapiz rojo,
entre espejos dorados,
he escuchado tu voz,
y he buscado susurrarte,
y he necesitado susurros.

Entre la madera centenaria,
en la cátedra de humanidades y letras,
tomando un café cortado,
te he encontrado libre,
y allí estabas,
pero en otra dimensión.
Sé que eras tú.
Y mi corazón ha palpitado,
una vez más,
porque te he encontrado,
porque no te fuiste,
porque sigues a mi lado,
sigues dentro,
en mis poros,
con sabor a Yves Saint Laurent.

Y miro la calle,
por el ventanal del café Gijón,
y no distingo el murmullo,
y veo desfilar cuerpos sin rostro.
Y te espero…

Y me miras una vez más,
y te he vivido,
y te he pensado,
en otro mundo,
en otra realidad,
por un momento.
Sé que eras tú.

Y he empapado los dedos,
con lágrimas de amor,
y he secado el corazón anegado,
y te he visto,
levantar el brazo,
¡pensé que me habías visto!
Que me reconocerías,
coges el abrigo,
y caminas,
sin decir adiós.

Me has mirado,
te has girado,
y te digo hasta luego,
con el eco sostenido,
con el silencio que quiero gritar,
con los ojos llenos de ti,
y cruzas la puerta,
sólo veo tu espalda,
luego tu perfil,
y te alejas,
por la calle Recoletos,
entre Colón y Cibeles.
Sé que eras tú.

Y te alejas,
sin vacio,
sin hueco de mí.

Y me hace presa el frío del olvido,
en el ventanal de la vida,
en el suspiro de esta tarde madrileña,
entre vahos de desesperación.
Sé que eras tú.

lunes, 2 de marzo de 2009

La Niña Poeta (III)

El estado de ánimo es fundamental a la hora de escribir, esto es una máxima que saben bien todos los escritores. O eso, o se tiene la capacidad apropiada para penetrar en ese otro plano que es la Literatura y aplicar el talento innato, con lo que, lo del estado de ánimo es secundario. Una vez escuché decir a Eric Clapton, al componer música también hay que penetrar en ese otro plano, que no se puede tocar blues si no estás hecho polvo: se equivocaba. De hecho, el genio se regeneró de sus escarceos con las drogas y el alcohol y ahora, aun siendo feliz, compone y toca blues como nadie. Y es porque tiene un talento innato y la capacidad de penetrar en la otra realidad que forman la Música y la Literatura. Como mi amiga Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, que el otro día me envía un poema al móvil que me dejó sobrecogido. Según la teoría de Clapton, para escribir ese poema, mi amiga debería haber estado hecha polvo, cosa incierta. Lo que si hizo es meterse en ese otro plano, ella lo hace como nadie, y escribir ese pedazo de poema: ¡Bebed, cuervos! Lo tienen ustedes en el blog de las actividades culturales del Hotel Cristina: http://talleresdelcristina.blogspot.com/.
Es brutal, crudo y desgarrador. Frases como “Bebed de mi alma, porque alma no tengo” o “bebed del corazón que entrego con las manos manchadas de amor”, sólo se le ocurren a ella y a su ingenio. Nada más leerlo supe que había sufrido mucho al componer los versos, ella misma me lo corroboró más tarde. Pero teniendo el talento de penetrar en el otro plano como ella lo tiene y transformando su estado de ánimo en un acto impecable de genialidad, no es necesario estar sufriendo todo el día sino en el momento de crear. Ella es capaz de ser feliz, de hacer un parón, de sufrir como una bestia en el proceso de creación para acabar volviendo a ser feliz y continuar pasando el día como si nada. Esa es mi amiga Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras. Que lo mismo me hace disfrutar tomando un café que tirándome a la cara su último poema que tengo el privilegio de ser el primero en leer. Nunca la abandona la inspiración porque está viva y es curiosa, no se le escapa ni uno sólo de los detalles que le ofrece el Guionista y que, más tarde, será homenajeado en un poema. Entra, escribe y sale, tan campante. Lo de sufrir todo el día o estar en un estado determinado permanente para escribir, eso queda para los actores de la mediocridad. A ella no le hace falta. Ella es poeta y yo, su admirador número uno. Y Algeciras tiene la suerte de contarla entre sus hijas y yo tengo la suerte de ser hijo adoptivo de la ciudad con una de las bahías más hermosas del mundo. Y cuando no te conocía, Virtudes, la Niña Poeta, la niña de Algeciras, notaba la ausencia de tu sonrisa como una losa. Por eso, niña, nunca pierdas mi número de móvil.